¡Quiero más libertad!

¿Harto de que no te dejen llegar más tarde a casa? ¿Quieres libertad para tomar tus propias decisiones? ¿Te gustaría que tus padres confiasen más en ti? Tengo la solución y se llama “negociación”.

No hablo de negociación económica o de quién va a hacer esto o lo otro. En una negociación lo más saludable es que ambas partes ganen algo, ¿verdad? Siendo así no solo pienses en qué es lo que tus padres te deberían permitir únicamente, ya sea llegar más tarde a casa o pasar más tiempo jugando a la Play. Eso es hablar solo de tus derechos, sin embargo, no te olvides de que cualquier persona dentro de un sistema, da igual que sea la familia, la clase, los amigos o el trabajo, también tiene OBLIGACIONES. ¿Cuáles tienes tú?

Imagina que eres un alto ejecutivo y tienes una empresa de videojuegos, moda o deporte (o lo que más te guste) y tu equipo te reclama un sueldo más alto y mejor horario a la vez que ellos llegan tarde a sus puestos o no entregan su trabajo a tiempo, ¿lo considerarías justo? Esto mismo ocurre en tu familia cuando pides cosas.

Debes preguntarte y analizar no si tú haces lo que te piden, porque es posible que tus padres también tomen alguna decisión a la ligera o menos justa, sino si sabes negociar con ellos. El mejor truco para ello es que pidas aquello que quieres o necesitas argumentando el por qué y para qué lo quieres, y siempre ofreciendo algo a cambio, algo con lo que te puedas comprometer de verdad y estés dispuesto a cumplir y llevar a cabo.

Un ejemplo de ello podría ser: “Mamá, papá, me gustaría mucho que me dejaseis quedarme media hora más cuando salgo con mis amigos PORQUE disfruto mucho con ellos y creo que sería bueno PARA sentirme mejor y más integrado. A cambio, como sé que no he estado muy centrado en el instituto, me comprometo a dedicarle 15 minutos más de estudio diario, ¿qué os parece” Sinceramente, ¿no crees que al menos lo pensarían? Esto es porque no solo pides o exiges, sino que también das.

Te animo a intentarlo. Todos saldréis ganando, mejorará esa comunicación con tu familia y sentirás cómo disfrutáis ganando todos. Si alguna de esas negociaciones no sale como esperabas, pide al menos conocer razones verdaderamente razonadas para ello y valora si, en realidad, tiene sentido lo que te explican. ¿Qué pierdes por intentarlo? ¿Qué puedes ganar?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *