Acabé el instituto… ¿y ahora qué?

Comenzar a dar los primeros pasos en el mundo laboral no tiene por qué ser una tortura. Muy probablemente, la sensación que ahora te invade es más de incertidumbre, de “¿qué pasará?”, que de incapacidad. He trabajado con bastantes jóvenes que, al plantearles la pregunta del millón: ¿qué quieres hacer con tu vida profesional?, se cierran. Prefieren evitar pensar en ello o al menos de momento. Si te sientes igual he de decirte que no estás solo o sola.

Nuestras emociones ante los cambios no siempre son agradables. Los cambios imponen, requieren de nosotros el esfuerzo de salir de nuestra famosa “zona de confort” para descubrir cosas nuevas, para adquirir aprendizajes y nuevos hábitos. En ocasiones da miedo, pero merece la pena atreverse. Apuesto a que cuando dejaste el colegio para comenzar el instituto también te invadió cierta sensación de desorientación. Sin embargo, al dar el paso descubriste una nueva faceta de ti mismo y descubriste que podías hacerlo. Eras más valiente de lo que pensabas. O tal vez al atreverte a correr esa carrera, al decirle a alguien lo importante que era para ti, al dar tu primer beso o presentar tu primer trabajo frente a la clase. Quiero decirte con esto que has logrado más cosas de las que sueles recordar. Quiero que pienses en tus primeros pasos tras el instituto como otro reto más, no como algo imposible.

¿Qué pasos tengo que dar?

  1. Lo ideal sería que al menos unos meses antes de terminar el curso tuvieses un objetivo laboral. Fíjate que no nombro directamente Grado o trabajo ideal. Simplemente comienza marcándote un objetivo. ¿Qué es esto? Define bien qué quieres: ¿quieres algo con mucha salida para tener ingresos cuanto antes o, por el contrario, quieres priorizar sobre algo que te guste y empape tus días de sentido? ¿Quieres comenzar en tu país o en el extranjero? Y lo más importante, pregúntate ¿para qué lo quieres? Si te repites esta pregunta podrás dar con muchos propósitos que tienes como persona y como profesional.
  2. Define qué sectores te interesan en el ámbito laboral, puede ser de modo general. ¿Te interesa la tecnología? ¿Quieres trabajar con personas? ¿Te fascinan las actuaciones y los escenarios? No importa lo loco o descabellado que suene aquello que realmente llama tu atención, anótalo. Hay personas que hoy viven de un blog y otras que lo hacen probando coches. ¿No crees que eso también sonaba impensable hace unos años? Una vez definas tu sector o sectores estrella, comenzaremos la búsqueda de opciones: cursos, talleres, carreras, emprendimiento…
  3. Cuando se te acaben las opciones, encuentra más. No olvides contar con aquellas personas e instituciones que pueden informarte sobre posibilidades que quizás ni sepas que existen. Acércate, indaga, pregunta, navega por internet, pide orientación, no solo sobre aquello que te interesa sino también sobre programas de becas, talleres gratuitos o charlas de personas que hayan vivido situaciones similares y en las que puedas inspirarte. Actualmente existen infinidad de opciones. Puedes acercarte a centros juveniles, fundaciones o expertos en tu centro y fuera de él.
  4. ¿Cómo comienzo a trabajar mi experiencia? A la hora de buscar trabajo esta es una de las preguntas más controvertidas. “Si estudio o me presento en una empresa directamente con mis estudios básicos no me querrán a menos que tenga experiencia, pero sin ella nadie me dará esa primera oportunidad”. Es la pescadilla que se muerde la cola. Tranquilo. A la hora de buscar trabajo, ya sea directamente tras el instituto o cuando acabes tu formación, lo importante es saber apreciar aquello que no escribimos tradicionalmente en un currículum: las soft skills. Estudies, trabajes o lo que sea que quieras hacer comienza desde ya a trabajarlas. ¿Qué son? Habilidades personales que adquirimos con experiencias no siempre profesionales pero que pueden resultar cruciales en el puesto o proyecto al que aspiramos pertenecer. Puede que nunca hayas trabajado de camarero, pero si anteriormente has viajado habrás ganado en habilidades tan importantes como la sociabilidad, el desarrollo de una mente abierta o la flexibilidad para adaptarte a los cambios. ¿Has visto lo importantes que pueden ser cualidades como estas en una empresa o a la hora de montar tu propio negocio?
  5. Elabora un CV que marque la diferencia. No tienes que ser especial, ya lo eres, tan solo ¡refléjalo! Redacta tus estudios y experiencia si la tuvieses. No importa si es un currículum muy vacío. ¿Crees que el de tu ídolo o tus padres lo era al comenzar? Añade aquí lo anterior: habla de tus hard skills (conocimientos, experiencia…), pero también de las habilidades soft que hayas ido desarrollando (empatía, trabajo en equipo, adaptabilidad, liderazgo, comunicación…) Recuerda, además, que hay personas que pueden orientarte también a la hora de elaborar este documento.

¿Y si a pesar de todo esto no elijo bien? 

Este es un miedo muy común pero te respondo ya… No ocurrirá nada, nada malo. Si quieres saber por qué puedes leer mi artículo anterior donde te cuento mi experiencia personal.

Los pasos que des hoy te guían hacia el mañana. Sin embargo, no son totalmente decisivos. Permítete probar, conocerte y descubrir quién eres, qué quieres y hasta dónde puedes llegar. Yo creo en ti como futuro de nuestro mundo. Disfruta del camino.

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